Sirve para enfrentar una crisis.
Sirve cuando el dinero no alcanza.
Sirve cuando los precios aumentan.
Sirve cuando los alimentos escasean.
Y sirve, sobre todo, para no depender completamente de otros para algo tan fundamental como alimentarnos. Cada día vemos aumentar el precio de muchos productos que antes parecían accesibles. En las ciudades, un alimento fresco puede convertirse fácilmente en una mercancía costosa. Mientras tanto, en nuestros pueblos y en nuestras pequeñas comunidades todavía existen plantas, frutos, semillas y cultivos que forman parte de nuestro territorio y de nuestros conocimientos. Allí donde algunos solamente ven una planta, nuestros abuelos vieron alimento. Allí donde algunos solamente ven tierra, ellos vieron una posibilidad de vida. Por eso, quizá necesitamos dejar de preguntarnos únicamente cuántos jóvenes quieren trabajar en el campo y comenzar a preguntarnos algo más importante:
¿Cuántos jóvenes saben todavía cómo hacerlo?
Porque no todos tienen que ser campesinos, pero sería peligroso que llegara el día en el que ninguno supiera serlo. Y entonces, cuando el dinero no alcance y tengamos que comprar aquello que alguna vez produjimos, quizá recordemos demasiado tarde una enseñanza que nuestros abuelos nunca necesitaron explicar:
“Quien sabe sembrar no solamente sabe producir alimentos; sabe cómo sobrevivir”.
Kataa’chaw maa kúxi ntalakapaastakni’,
niimaawa’ kalaqkuxtuwi ntacha’naan,
naakamaqsqalawi ntuu taa’yamaa kki’aqxaaqka’n,
kakilhkatsii’w pii xlakaskinka namaqalaananka’n.
Kacha’wi xtalhtsi’ takatsii’n kxaqxaaq kinkamanaanka’n,
na’akpunqoo’ychi’ xtalakapaastakni’ cha’naana’,
niikatikilhtisnksw kumu takatsii’ni nawayaaw,
niikatita’aqlhuuwii’w kumu nakatsii’yaawi cha’nananaaw.
Sembremos el maíz acompañado de pensamiento crítico, no solamente hay que desyerbar el cultivo, también hay que cuidar lo que crece en la cabeza, que nuestra lengua sepa la importancia de cosechar. Sembremos la semilla del conocimiento en la cabeza de nuestros hijos, para que en su cabeza crezca el pensamiento del campesino, sin hambrunas en la boca pues comeremos conocimiento, sin crisis pues sabremos sembrar.
https://ojarasca.jornada.com.mx/2026/10/09/quien-nos-alimentara-si-a-los-jovenes-ya-no-les-gusta-ser-campesinos-354-8634.html
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Totokaj. Foto: Martín Tonalmeyotl
















